A donde van las palabras que no se dijeron?
Uno quiere que lo que no decimos, desaparezca, caiga en el olvido. Pero no. Lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo.
Lo que no decimos se transforma en insomnio, dolor de garganta, nostalgia, destiempo.
Las cosas que no decimos se transforman en frustraciones, tristezas.
Lo que no decimos no muere, nos mata por dentro.
Lo que no decimos nos entierra en el pasado, y nos deja una herida abierta en el presente.
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